CÓMO LEER EL ETIQUETADO DE LOS ALIMENTOS

Consideraciones al leer los Etiquetados de Alimentos

Hoy queremos hablarles sobre las etiquetas de los alimentos procesados que encontramos en los supermercados,  y cómo su lectura equivocada puede llevarnos a la equivocación.
Antes que nada es importante que tengamos en cuenta que por normativa, todos los productos deben estar perfectamente etiquetados con los ingredientes y valores nutricionales de los mismos.

Algunos apuntes sobre las Etiquetas

Para conseguir que seamos casi especialistas en etiquetas y no dejarnos engañar por las primeras impresiones, desde Raíz Consultoría en Alimentos queremos darte algunas claves para poder diferenciar los productos que no nos convienen de los que sí.
Ante todo es importante que tengamos en cuenta que no siempre hay que hacer caso a ciegas de las etiquetas, o si lo hacemos, que sepamos todo acerca de ese producto analizando todo el etiquetado, ya que podemos llevarnos más de una sorpresa.

Un alimento procesado contiene diferentes tipos de etiquetados:

1) Etiquetado promocional del producto

Estas etiquetas son las más visibles de todas y en ellas se suele destacar lo más valorable del alimento. Se trata de un etiquetado enfocado al consumo y es el que más confusión puede trasmitir al consumidor. Sobre todo porque este etiquetado lo que busca es llamar la atención del consumidor.
Este etiquetado resalta valores como lo natural del producto, lo sano, el uso de materias primas de primera calidad, si es un producto ecológico o biológico… Pero este etiquetado no siempre resulta ser del todo fiable, ya que está pensado para vender más.

2) Etiquetado de ingredientes

Las etiquetas de los ingredientes deben ser reales, ya que es un contenido útil para personas alérgicas a un determinado tipo de alimento o intolerantes.
Los ingredientes los nombran simplemente, pero en la mayoría de los casos no ponen las cantidades ni las dosis de cada uno de ellos. Por eso, los que primero aparecen son los que están en mayor proporción en la receta. Nosotros recomendamos leer todos los ingredientes con detenimiento, ya que es necesario estar informados de todo lo que lleva ese alimento que vamos a consumir.
Un dato importante a tener en cuenta son el contenido en azúcares, pues muchos alimentos los llevan sin que lo sepamos.

3) La fecha de caducidad y el tipo de envase

A veces para obtener una determinada consistencia del producto, o una larga fecha de caducidad, se utilizan demasiados conservantes de origen químico.
La fecha de caducidad, unida al tipo de envase, nos dará una idea de si el producto es más o menos natural, es decir, si tiene más o menos química para alargar la conservación.

Las conservas de lata o cristal suelen tener una fecha más larga en el etiquetado porque están conservadas al vacío y en su mayoría se trata de alimentos que tienen menos conservantes y su método de preservación es más tradicional.
En cambio,los alimentos procesados que tienen una fecha larga y están en envases plásticos suelen llevar un proceso de conservación más químico.

4) Tabla de valores nutricionales

Esta tabla está elaborada por nutricionistas y nos muestran las principales cantidades de nutrientes que nos aportan y el porcentaje del total de producto.
Es un indicador perfecto del balance del alimento, y sobre todo en algunos aspectos como los azúcares y las grasas debemos tenerlos en cuenta.

¿Tu negocio o emprendimiento de alimentos tiene problemas con sus etiquetados?
¿No sabés si tus productos cumplen las normativas de etiquetado?
Escribinos a contacto@raiz.com.ar para que podamos solucionarlo.

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