Guía para unas Pascuas saludables

Cómo conservar el pescado durante las Pascuas

Una de las tradiciones más populares durante las Pascuas (además de los deseados huevos de chocolate) es la de comer pescado o mariscos en cualquiera de sus variantes y presentaciones.
Para evitar posibles intoxicaciones por un mal manejo de este alimento y garantizar una comida óptima, es necesario tener en cuenta algunas consideraciones.

conservacion del pescado

Claves Básicas

  1. Al comprar pescado fresco, hay que verificar que los ojos estén salientes, brillantes y transparentes, las branquias rosadas y sin mal olor.
  2. Comprar los alimentos en locales habilitados.
  3. Evitar interrumpir la cadena de frío.

El pescado puede contaminarse de tres formas

  1. La inicial, que tiene el producto en el momento de entrar en el establecimiento o que la transporta cualquier material que entra en contacto con él, como el agua o envases.
  2. La contaminación añadida por la falta de higiene del entorno, como las superficies sucias, la pérdida de la cadena de frío o la presencia de insectos.
  3. La contaminación debida al el manipulador (mala higiene de las manos, utensilios sucios o heridas infectadas). Todas ellas deben evitarse en el establecimiento con la aplicación de pautas de manipulación y conservación específicas.

Control de la Temperatura

  1. Para garantizar la conservación del pescado y de los mariscos, es necesario mantener la cadena de frío.
    Además de asegurar un producto inocuo, se mantienen cualidades como el gusto y el color.
  2. Los productos a granel deben mantenerse en todo momento con hielo, que sin llegar a congelar el producto, tiene una alta capacidad de refrigeración porque está en contacto directo con el pescado y lo mantiene húmedo.
  3. El sol no debe entrar en contacto con los alimentos nunca.
  4. La descongelación debe hacerse a la temperatura de conservación en la heladera.
  5. Una vez descongelados, no se pueden volver a congelar.

Problemas más Habituales

  1. Bacterias como salmonella, estafilococos o clostridios son las más habituales en el pescado. Pueden estar presentes en el agua del deshielo, en superficies, utensilios o en nuestras manos. Para evitarlas, no se debe romper la cadena de frío y se debe garantizar el origen de los productos de pesca, que procedan de zonas autorizadas.

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