Cocinas Seguras

¿Sabemos cómo se manipularon los alimentos en un restaurant? Si tenés un emprendimiento gastronómico, la calidad de ese producto o servicio es fundamental para los clientes y proveedores, pero también para que tu empresa se distinga del resto.

El Código Alimentario Argentino (CAA) establece una serie de lineamientos que todo manipulador de alimentos debe cumplir. Así, nos ayudan a diferenciar cuándo una comida, además de rica y tener buen aspecto, cumple con las normas básicas de calidad e higiene. Estas normas del CAA tienen que ser cumplidas por todos los establecimientos gastronómicos, sin importar su tamaño. Es decir, los manipuladores de alimentos deben cumplir esas exigencias para poder ofrecer productos de buena calidad, teniendo al cliente/consumidor como única prioridad.

Dentro de estas normas, encontramos reglamentaciones referidas a la higiene, la sanidad y la bromatología que debieran aplicarse en una cocina. La correcta utilización de utensilios, recipientes, envases, maquinarias, accesorios, la rotulación de los alimentos y su manipulación, dependiendo de si son alimentos crudos o cocidos, de origen animal o vegetal, aplicar las temperaturas de cocción adecuadas para cada uno, etc. Pero, a su vez, también se deben establecer estrictos controles cuando se recibe la materia prima, se debe realizar una pormenorizada evaluación de los proveedores a los que se les compra la mercadería, y se debe procurar que el personal tenga una correcta formación sobre la manipulación de alimentos, un adecuado comportamiento higiénico, entre otros elementos.

La contaminación de un alimento puede darse de múltiples formas o vías y por distintos orígenes. Sin ánimo alarmista, los riesgos están en todas partes. Pero lo importante es minimizarlos a través de los controles y de pautas de trabajo adecuadas para disminuir la probabilidad que estos ocurran. El 70 % de las enfermedades trasmitidas por alimentos son causadas por errores en la manipulación de los mismos. Por eso, la higiene y los adecuados métodos de limpieza y desinfección son fundamentales, así como la capacitación del personal. Un alimento puede tener un elemento extraño que cause un daño a la salud, como, por ejemplo, un vidrio; una sustancia química nociva (como resto de plaguicida) o un germen (virus, bacterias o sus toxinas, parásitos) productores de enfermedades.

Las consecuencias de la ingesta de un alimento que no cumple con las condiciones de elaboración correctas pueden devenir en un abanico amplio de síntomas y afecciones, algunos leves y otros de extrema gravedad, que pueden manifestarse incluso días o semanas después de haber ingerido el alimento problema. Ejemplo de esto son las causadas por Salmonella, Escherichia coli, las asociadas al Síndrome Urémico Hemolítico, las alergias alimentarias, etc.

Entre tanta y tan variada oferta gastronómica que existe, que tu emprendimiento se diferencie por la calidad ofrecida al consumidor/cliente es determinante. Por ello siempre es importante contar con asesoramiento profesional y capacitado que aporte un distintivo de calidad y seguridad.

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