Plan de control para la Gestión Integral de Plagas

En la industria alimentaria un buen control de plagas es prioritario. Las empresas del sector deben extremar todos los cuidados para que la producción esté completamente aislada de cualquier tipo de plaga, ya que éstas se sienten atraídas por la comida. Para que ello no suceda, las autoridades de control establecen una serie de criterios y protocolos obligatorios para todas estas empresas.

Una infestación puede poner en peligro el producto y también la reputación de la marca. Pero el control de plagas en estos ambientes es una actividad sensible y compleja, en la que es necesario tomar precauciones para mantener la seguridad de los alimentos. La empresa debe establecer y mantener los programas ambientales y operativos necesarios para crear un entorno adecuado para producir productos alimenticios seguros y legales. El control de plagas en la industria alimentaria es obligatorio por ley, pero además es de sentido común. Los daños más importantes son causados de manera indirecta por el grupo de los agentes vectores de enfermedades como pueden ser: ratas, ratones, cucarachas, aves, escarabajos, moscas, mosquitos, etc., que pueden transmitir diferentes virus, bacterias, hongos y diversos parásitos.

El objetivo es minimizar las posibles fuentes de contaminación, y al igual que se aplica la trazabilidad sobre los alimentos, se tienen que controlar desde la provisión de materias primas y envases, hasta el propio diseño de las instalaciones para evitar que cucarachas, roedores o insectos hagan de estos establecimientos su hogar.

Los métodos para controlar las plagas son variados, e incluyen los físicos y los químicos. En un primer momento se deben orientar las acciones hacia los factores necesarios para la supervivencia y desarrollo biológico de la plaga, como ser el alimento, agua y refugio. En segundo lugar, han de considerarse las medidas de higiene necesarias para el control del medio ambiente que la plaga necesita para sobrevivir, como los desechos, las aguas residuales, etc. Por otro lado, el diseño arquitectónico y de logística de nuestra empresa deben ser los adecuados para evitar que las plagas puedan encontrar espacios donde establecerse y/o anidar. Se trata de dotar al establecimiento de la correcta hermeticidad de los espacios. Para ello, y entre otros ejemplos de controles o barreras físicas utilizadas, se recurre a cortinas de PVC; trampas de pegamento para roedores e insectos; y trampas de luz ultravioleta para insectos, así como mallas o telas mosquiteras en todas las ventanas, extractores de aire, ductos de ventilación y chimeneas.

A menudo también es necesario adoptar iniciativas basadas en el uso de métodos químicos o biológicos utilizados por separado e integrándolos en un plan de Manejo Integrado de Plagas (MIP).

Con este tipo de programas, se entiende que el control de plagas es un proceso, y no una actividad puntual o momentánea. Tener un MIP puede prevenir la infestación incluso antes de que se considere el uso de plaguicidas, actuando de manera que una plaga nunca alcance una densidad de población tal que provoque pérdidas económicas o tenga implicaciones sanitarias o ambientales.

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